El Tarot y sus falsos mitos:

6 ideas muy repetidas… pero erróneas

¿Sabías que el tarot no viene del antiguo Egipto?

¿O que no hay ninguna prueba de que naciera como herramienta mágica o adivinatoria?

¿Y que el mazo Rider-Waite no es una traducción del tarot clásico?

En el mundo del tarot hay una cosa tan poderosa como los símbolos: las creencias falsas.

Creencias populares, errores históricos y simplificaciones sin base han distorsionado lo que realmente fue —y es— el tarot. Hoy desmontamos seis de los mitos más extendidos.

el tarot y sus falsos mitos

Tabla de Contenidos

Algunas de esas creencias falsas son modernas. Otras vienen del Renacimiento. Y unas cuantas, directamente, se inventaron en el siglo XVIII, pero se siguen repitiendo hoy como si fueran verdades reveladas.

La más famosa de todas es la leyenda del Libro de Thot: la idea de que el tarot es un legado directo del antiguo Egipto, una reliquia de sabiduría oculta transmitida por sacerdotes. Esta historia no tiene ninguna base histórica, pero inspiró todo un movimiento esotérico que cambió la historia del tarot para siempre.

No es la única.

También se repite que el tarot fue creado solo para jugar, que nadie lo usaba para adivinar antes del siglo XVIII, que todos los tarots pueden leerse con los significados del Rider-Waite, o que la autoconsulta es poco fiable por definición.

Pero ¿qué pasa si todo eso es mentira?

Voy a desmontar los seis mitos más repetidos sobre el Tarot con pruebas documentadas, fuentes históricas y un poco de sentido crítico. Porque una cosa es opinar… y otra muy distinta es saber.

 

1. El Tarot nació como un simple juego 🎲

Mito: El Tarot fue creado solo para entretener, sin ninguna intención simbólica, espiritual o adivinatoria.


Realidad: Fue un juego, sí, pero no uno cualquiera.

El Tarot aparece en el norte de Italia a mediados del siglo XV. Los primeros mazos conocidos —como el Visconti-Sforza— fueron encargos nobles. Se jugaba con ellos a un juego llamado Trionfi, basado en una estructura jerárquica de cartas llamadas “triunfos” (hoy conocidos como arcanos mayores).

Pero ojo: esos triunfos representaban conceptos alegóricos: la Muerte, la Templanza, la Rueda de la Fortuna, la Justicia, etc. No eran figuras al azar, sino símbolos con peso cultural, filosófico y religioso.

En la Edad Media y el Renacimiento, los juegos no eran solo entretenimiento. Eran vehículos para educar, reflexionar y transmitir valores. El tarot, en ese contexto, no era un simple pasatiempo, sino un espejo de la cosmovisión de la época.

The Game of Tarot Michael Dummett

📚 Fuente:
Michael Dummett, The Game of Tarot (1980)

el tarot nacio como un juego

2. “Antes del siglo XVII no se usaba para adivinación” 🔮

Mito: La lectura del tarot con fines adivinatorios es moderna, y no empezó hasta el siglo XVIII.


Realidad: Hay pruebas documentadas de su uso adivinatorio desde el siglo XV.

En 1450, Fernando de la Torre, en Castilla, ya menciona cómo se usaban cartas para indagar en el amor y la fortuna entre jóvenes.
En los archivos de la Inquisición Española, hay condenas a mujeres que leían el destino con cartas, acusadas de herejía o brujería.

Estas prácticas no eran públicas, claro: estaban perseguidas y castigadas. Pero existían. Y cuando algo se castiga es porque se practica.

A mediados del siglo XVIII, Etteilla (Jean-Baptiste Alliette) fue el primero en publicar un método estructurado de lectura del tarot con fines adivinatorios. Lo que él hizo fue sistematizar algo que ya se venía haciendo, no inventarlo.

etteilla

📚 Fuentes:
– Franco Pratesi (historiador del tarot)
– Documentación inquisitorial (s. XV–XVI)
Etteilla, Manière de se récréer avec le jeu de cartes nommées tarots (1785)

Antes del siglo XVII no se usaba para adivinación

3. “El tarot Rider-Waite es la traducción del Tarot clásico” 📘

Mito: El famoso mazo Rider-Waite (1909) no es más que una modernización o “traducción” del tarot de Marsella.


Realidad: Es un sistema diferente, con una estructura propia y significados ajenos al tarot clásico.

Arthur Edward Waite, miembro de la orden hermética Golden Dawn, encargó a Pamela Colman Smith la creación de un nuevo mazo. Ella ilustró los arcanos menores con escenas completas, inspirándose no en el tarot de Marsella, sino en el tarot Sola-Busca, un mazo renacentista peculiar y simbólicamente distinto.

Además, Waite escribió un libro acompañante, The Pictorial Key to the Tarot, donde reconoce que muchas interpretaciones eran hipótesis personales, no traducciones de ninguna tradición anterior.

Decir que el Rider-Waite traduce el tarot clásico es como decir que una novela contemporánea traduce a Shakespeare: puede inspirarse, pero no es lo mismo.

Arthur E. Waite

📚 Fuentes:
Arthur E. Waite, The Pictorial Key to the Tarot (1910)
– Museo Británico (colección Sola-Busca)

tarot ryder-waite es una traducción

4. “El tarot no puede predecir un futuro inamovible” ⏳

Mito: El tarot solo muestra tendencias, pero nunca futuros cerrados o ineludibles.


Realidad: La historia del tarot sí recoge usos deterministas del mismo.

A partir del siglo XVIII, con el auge del ocultismo, muchos autores consideraban que el tarot podía predecir acontecimientos concretos. Etteilla hablaba de sucesos, enfermedades, fechas. Papus y Lévi asociaban cartas a eventos fijos y momentos clave del destino.

Hoy sabemos que el tarot puede mostrar escenarios probables, y que hay caminos que sí pueden cambiarse… pero también otros que, por circunstancias personales o colectivas, no.

Afirmar que nada es predecible va en contra de la experiencia acumulada de miles de lectores a lo largo de siglos. Lo razonable es entender que el tarot refleja lo que está en movimiento, y algunas cosas tienen más inercia que otras.

papus tarot des bohemians 1889

📚 Fuentes:
– Etteilla (1785), Papus (1889), Eliphas Lévi (1854)

El tarot no puede predecir un futuro inamovible

5. “La autoconsulta no es fiable” 🪞

Mito: No se puede uno leer el tarot a sí mismo, porque la subjetividad lo contamina.


Realidad: La autoconsulta sí puede ser fiable si se desarrolla madurez, método y desapego.

Los ocultistas clásicos (Papus, Lévi, Oswald Wirth…) no solo defendían la autoconsulta, sino que la promovían como vía de autoconocimiento espiritual.
El error común está en creer que el problema está en las cartas. Pero no: el problema está en la interpretación emocional del lector, si no está entrenado.

Es como hacerse un autoanálisis: cuesta, pero no es imposible. Se puede.
De hecho, muchos practicantes experimentados, incluido yo mismo, usamos el tarot como diario simbólico, como brújula interna. Con técnica, rigor y cierta distancia emocional, la autoconsulta no solo es válida, sino valiosa.

📚 Fuentes:
– Papus, El tarot de los bohemios (1889)
– Oswald Wirth, El Tarot de los Imagineros (1927)

La autoconsulta no es fiable

6. “El tarot viene del antiguo Egipto, del Libro de Thot” 🐍📜

Mito: El tarot es una herencia directa de los sacerdotes egipcios y del mítico «Libro de Thot», un texto sagrado y secreto que contenía todo el conocimiento del universo.


Realidad: Esta idea es una invención del siglo XVIII, sin base arqueológica ni histórica.

La leyenda nace con Court de Gébelin, un clérigo francés y miembro de la masonería, que en 1781 publicó Le Monde Primitif, donde afirmaba —sin ninguna prueba— que el tarot era una representación simbólica del Libro de Thot egipcio.
Nunca había visto un mazo completo ni conocía el tarot en profundidad. Su afirmación se basaba en suposiciones, paralelismos libres y mucha imaginación.

Esta teoría fue ampliada y popularizada por Etteilla, quien directamente creó un «Tarot Egipcio» adaptando los arcanos mayores a nombres y símbolos de la mitología egipcia, que tampoco se corresponden con ninguna fuente histórica.

En realidad, no existe ninguna evidencia de que el tarot provenga del antiguo Egipto.
Los primeros mazos aparecen en la Italia del siglo XV, como juego de cartas cortesano. No hay rastro del tarot en papiros, templos ni documentos del Egipto faraónico.

El error que inspiró un movimiento

Paradójicamente, este error fue clave para el renacimiento ocultista del tarot en los siglos XVIII y XIX. Aunque falso, el mito egipcio sirvió de base para que el tarot fuera recuperado y resignificado como herramienta esotérica.
Es lo que muchos llaman el “error fecundo” del tarot: una falsedad que ayudó a devolverle una función espiritual y simbólica, aunque fuera desde un origen equivocado.

Monde Primitif gebelin

📚 Fuentes:
– Court de Gébelin, Le Monde Primitif (1781)
– Ronald Decker, The Esoteric Tarot (2013)
– Michael Dummett, The Game of Tarot (1980)

El tarot viene del antiguo Egipto

Epílogo: Contra el dogma, el pensamiento crítico

El tarot es una herramienta rica, compleja y profundamente humana. No necesita adornarse con leyendas ni sostenerse sobre mitos para tener valor.

Si queremos recuperar su verdadero potencial simbólico y práctico, tenemos que separar el conocimiento de la repetición, el dato de la creencia, y la historia del mito.

Desmontar estas seis falacias no resta poder al tarot. Se lo devuelve.

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